Evan

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Si bien recuerdan, un día como hoy, 19 de Septiembre, todos corrían a preparar las últimas cosas para recibir el huracán María. Pero ya Septiembre a nosotros nos sabía dulce y amargo al mismo tiempo.

En el 2015, con un dispositivo anticonceptivo intrauterino, aún así fuimos sorprendidos por la noticia de que Evan venía en camino. Dulce y amargo desde el principio. Mi hermana, mi amiga consentida que la vida me regaló, el año anterior había visto partir a su bebé al cielo, y yo deseaba un bebé, pero para ella, ya yo tenía tres varones y para mí era más de lo que había pedido. No supe cómo decirle a principio que estaba esperando por que pensé que le haría memoria en su dolor, pero para mi sorpresa ambas gestabamos y con el mismo tiempo. ¿Se imaginan toda la dicha y planes que hacíamos soñando con ese día?

El 20 de Septiembre de 2015 llegó y con él, los dolores de parto. Evan estaba por llegar, pero no llegaría sólo, mi amiga también estaba de parto!! Entre dolor, contracciones y tensiones, me imaginaba mil cosas, cumpleaños juntos entre otras cosas. Mi Evan llegó en la madrugada del 21 y aún esperaba noticias de mi amiga. No fue si no hasta la noche que mi esposo se armó de valor para decirme que nuevamente su bebé no se había quedado con nosotros. Con toda la alegría de tener a mi bebé en brazos, se me fue el mundo al piso, me sentí tan indigna de tenerlo, tan injusto Dios que me daba a mi lo que no había pedido y la dejaba a ella con los brazos vacíos una vez más.

Fue duro, fue muy duro, mirarla a la cara, reencontrarnos luego de eso, yo, cria en manos, me sentía tan culpable, tan triste de tener cuatro niños y ella quería sólo uno más con ella.

Según se fué acercando la fecha de cumpleaños de Evan, no me decidía a celebrarle o no. Esa fiesta la soñé siempre por partida doble y solo habría un cumpleañero. Se hizo la fiesta, se festejó, pero en un tono mucho más bajo y sencillo que el de sus tres hermanos. Daba gracias por su vida, pero sentía incompleta esa celebración.

Me propuse que para sus 2 añitos le haría la fiesta que debí hacerle, pero vino María, y, bueno, eso no les tengo que contar. Celebramos acostados bajo las sábanas escuchando la lluvia, los truenos y el resplandecer de los relámpagos en las ventanas. No había ni siquiera un bizcocho ni velitas que soplar. Sentí que le fallé otra vez, que su cumpleaños parecía tener un hechizo del tipo de la Bella Durmiente, que sólo se ve en cuentos y novelas.

Otro año más y esta vez cumpliría 3 añitos, pero las deudas por todos los daños e imprevisto de la dichosa María nos traían muy ajustados y decidimos que sería con familia y amigos cercanos. Un almuerzo, su bizcocho y sus regalos.

Este año, esperamos que lo disfrute. Sencillo pero con todo lo que a él le gusta Jatdonas (McDonald´s), amiguitos, chorreras, bizcocho y juguetes. Este año, mi único anhelo es verlo sonreir y que esa amiga que tanto amo, sea tan feliz como un niño de 4 años con un pedazo de bizcocho y un robot de juguete.

3 thoughts on “Evan

  1. Al recordarlo solo quedan lágrimas en mi rostro. Lloré y celebré la llegada de Evan como si fuese yo quien acababa de parir y sentí tu perdida y la de ella como mía también…

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    1. No me canso de leer tus hermosas palabras. Te amo mucho y siempre. Gracias por ser quien eres conmigo. Eres una bendición para mi vida.

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